sábado, 11 de septiembre de 2010

Los amores siempre nacen desde el centro de la luna.





Y quizás sea triste el día en que llamen a nuestra casa y con sólo mirar la cara de la persona ahí imantada lo descubramos. Sí, la señora se murió de pena, porque sus manos, sus pies, su cerebro y sus cervezas se fueron con él.
-El quizás puede estar lleno de abismos-

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