Después de que la Karina, el pillo y la emilia están acá, y
estamos en el patio sentados en el suelo, y nos reímos y escuchamos las
historias ajenas, y disfrutamos, subimos por el frío. Pero arriba, seguimos haciendo lo mismo, comemos frutas y
nos reímos, contamos historias y somos felices de nuevo. Y se van, y yo me hago
un café helado, y siento la boca amarga. Y en el fondo de este micro clima,
suena el relator del trece, en el alargue de argentina, y porque quiero que
gane argentina es porque no nombro a Holanda. Y si me meto al internet, y leo
cosas que escribe la gente, tengo la facultad de imaginármelo todo con sus
propias voces, sus propios gestos y muletillas y me da un poco de miedo, porque
puede ser un indicio de que se me está olvidando recordarlos en la realidad
cotidiana y ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Y se van de nuevo y me dejan con efecto
volátil.
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