domingo, 20 de mayo de 2018

Me gusta mucho que en el devenir constante de la vida, se vayan apareciendo seres humanis tan significatixs y profundxs. En el verano porteño conocí a un chiquillo tremendamente bello y musical, alargamos la amistad, y pese a la posición latitudinal disímil, seguimos sintiéndonos de vez en cuando. Comprendimos y disfrutamos lo mucho que teníamos en común, y entre todo aquello y su regalo eterno, me escribió esto sobre el 2006 -que quiero dejar aquí como un manifiesto a lo hermoso de nuestros pasos-:

Quiero decirte Javiera, que un mismo signo llevamos, por eso nos encontramos sin buscarnos ni siquiera. 
y es que llevamos por fuera una esperanza notoria, quizás por vivir la gloria de aquellos días, de Juego, de imaginación, de fuego, que marcaron nuestra historia 
Dos símbolos, quién diría, se invirtieron en esencia y de serlo de obediencia lo fueron de rebeldía. Paso el aula a ser un día campamento libertario, nido del más solidario y empecinado cariño, donde aun siendo solo niños logramos lo extraordinario.
 Pasó el uniforme a ser más que un vestuario mezquino y fue disfraz de pingüino temido por el poder. Que importante es retener el recuerdo, y que persista, por más que el presente insista en gritarnos que perdimos. Nunca olvidemos que fuimos verdaderos alquimistas. 
Por más que un sueño tan loco hizo mover nuestros brazos, más que logros, hay fracasos en los tiempos que ahora evoco.
 Cierto, logramos muy poco en aquella coyuntura. 
Porque el poder se asegura y si la lucha acrecienta saca a lucir herramientas propias de una dictadura. Pero aquello fue un inicio, no una derrota fatal, fue un momento germinal que ya muestra sus indicios. Si es motor de nuestro oficio que le da continuidad a aquella hermosa hermandad guardiana de la noticia del amor, de la justicia y la solidaridad. 
Por eso javi querida nunca hay que asumir derrota si no ser quintral que brota embelleciendo la vida. Por eso jamás olvida la fuerza de aquel latido.
 Al verte, estoy convencido que quieres lo que yo quiero y que fuimos compañeros sin habernos conocido. 

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