Ayer el Ignacio llegó de Argentina y me trajo el Artaud de regalo, me alegre caleeeta. Me lo pasó escondido, porque dijo que era la única a la que le había traído regalo xdd llegué a la casa a puro escucharlo y a molestar a los vecinos con el sonido fuerte. Es tan bacán esa sensación de abrir un cidi que te regalan y escucharlo tirado en el sillón. No sé, es bonito que te regalen cosas por los días de la vida (como si la compañía ya no fuese un regalo), y más si es música jiji y aún aún más si es cuando los amigos andan de viaje trasandino y te dicen: Ohhhh es que allá era terrible barato y a ti te gusta harto! (lo de barato, es porque mis amigos -al igual que yo-, en los viajes siempre andan muy justos xd). Y el tema, es que todo va más allá del regalo mismo jiji. Como por ejemplo, cuando el rastri fue a Argentina-Uruguay me regaló el jardín de los presentes, el de almendra y el anfibio y yo sé que con eso me estaba entregan do un pedacito de él y de su cariño, de sus gustos y su alegría porque también esos gustos, eran los míos. Así, con muchos otros discos más jiji, como cuando el Ítalo me regalo el de betagarri cuando estaba terrible triste -y yo sé, que ese es el que menos le gusta-, o cuando fue a Argentina y me trajo muchas cositas de bbk y funpy (L), superando
toda la molestia que le generaba jiji O los papis del lauta, cuando me regalaron el cidi del mato hace
caleeeeta de tiempo y yo sentí que en fragmentos yo viajaba dentro de ellos
siempre. Y Arrrggg no sé el camilo, la yeni y todos los que me hacen sentir que quiero regalar cientos de ciruelos florecidos, para ellos, para toda la gente con alma hermosa que circunda mi vida!