miércoles, 12 de marzo de 2014

A F A S I A

Mientras el cambio de mando y las misas -con las que los monstruos intentan sin suerte redimir sus conciencias-, es lo que preocupa al mundo si se camina por el centro, nuestro presente se enmarca en la invisibilidad, en los motes con huesillo, en creer que la misión tierrestral esta por finalizar. Entre medio del tumulto, el diagnóstico es el siguiente: nimiedad de izquierdo gigante y excesiva sensibilidad con el mundo exterior. El exterior violento, con autos de ciencia ficción y balas mata elefantes. La realidad atrofiada y con mal olor. La niña con anemia -pero con muchas ganas de respirar-, camina aunque la ausencia de flores la espante, camina hasta Londres, hasta París. Se encuentra con un favorito. En otra calle ya, la invaden los sueños ajenos, esos de robos y de complicidades nebulosas. La compañía se convierte en mango, en risas, en juegos, en vida. Última detención, la casa de los gritos, donde todo renace para empezar. Con los brazos abiertos, se recibe el cemento, con el corazón limpio y zapatos viejos. Con sensibilidad y poco llanto se abraza el nuevo año, que es con cuenta regresiva. La misión es que los diagnósticos no existan, por eso: PERMISO PARA ENTRAR, POR MÍ Y POR TODAS MIS RELACIONES.


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