Las noches ahoran brillan, y no por la escarcha invernal. Es mágico, por que los corazones de todos los que me constituyen se extienden hacia todas las direcciones, en respeto, sin intentar invadir nada. La ciudad crece, se expande el monstruo y nosotros seguimos aquí, viviendo más allá de la respiración. Palpamos texturas inexplicables, que viajan y recubren nuestras células, que nos convierten en materia orgánica,y nos hacen estar más atentos que siempre. Nuevamente hablando en plural, desde esta individualidad rebosante.

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